En lo que se considera una sentencia referente por sentar jurisprudencia en Canadá, un perro incautado a su propietario legal, no le será devuelto ante la sospecha fundada de que sea susceptible de continuar padeciendo maltrato a nivel  emocional.

KelloSPCA

Esta noticia es (MUY) importante por dos motivos principales:

  • Protege a los perros de los abusos y el maltrato por parte de cuidadores negligentes.
  • Amplía el rango de consideración de maltrato no sólo a nivel físico sino al ámbito EMOCIONAL, reconociendo una cualidad hasta hace poco ignorada en los perros (y más a efectos legales).

Ante las denuncias de vecinos que veían cómo Viitre,  el dueño de 72 años mantenía a su pastor alemán “Kello” en su automóvil por periodos prolongados de tiempo, un oficial fue a visitarle y presenció cómo pegaba al perro haciéndole gemir y encogerse. Al día siguiente se llevaron a Kello a una protectora.

Tras escuchar a expertos de la SPCA (Sociedad para la Prevención de la Crueldad Animal) de la Columbia Británica, se ha decidido no devolver a Kello a su antiguo propietario.

Durante la ronda de argumentaciones, el oficial que acudió describió cómo el dueño golpeaba al perro y le arrastraba por su collar de ahogo en un aparente intento de “controlarle”.En su defensa Viitre alegó que ya había tenido tres pastores alemanes y que les había “adiestrado” de ese modo, que sólo trataba de que no atacara al oficial.

Viitre ya había sido denunciado a la SPCA en 2013 cuando una vecina vio cómo arrastraba a su anterior perro escaleras arriba mientras gemía. Se defendió alegando que se trataba tan sólo de su “método de adiestramiento”.

Pero la comportamentalista Dr. Rebecca Ledger de la SPCA, rebatió que esas acciones tuvieran algo que ver con un método de manejo o entrenamiento determinado, sino con un caso de abuso y maltrato emocional prolongado.

Concluyó que Kello mostraba comportamientos que reflejaban el típico cuadro de un perro que ha recibido abuso físico y verbal. En caso de regresar con Viitre sufriría daño y distrés. Aunque jurase no volver a usar la fuerza ni a gritarle, Kello difícilmente se recuperará jamás del daño psicológico, y aún así necesitará un costoso y prolongado programa de rehabilitación.

El poder usar la Ciencia del Comportamiento Forense para probar que un animal sufre distrés emocional supone una gran herramienta para que la SPCA evite que los perros regresen a propietarios no aptos.

Según la oficial Marcie Moriarty de la SPCA, esta sentencia envía además un mensaje claro a la sociedad: “el maltrato animal en nombre del adiestramiento ya no es aceptable”.

SPCA BC
Marcie Moriarty de la SPCA

 

Sentencia en pdf (en inglés) :  link para descarga

 

Sentencia pionera: un perro maltratado EMOCIONALMENTE no vuelve con su dueño.
Etiquetado en:                        

Deja un comentario