Lo que tradicionalmente se conoce como “adiestramiento” no es más que el entrenamiento de ciertas conductas o posiciones, hasta que se convierten en un hábito para el perro ( y para el guía). Es importante saber que aparte de las “posiciones” es necesario crear en el perro las aptitudes y actitudes que fomentan una convivencia fluida y agradable.

Cuando entiendes cómo se construyen las conductas, dejas de hablar de “obediencia” puesto que cada conducta se convierte básicamente en una respuesta a una señal (acústica, visual, olfativa, táctil). Los mejores competidores trabajan sobre la motivación para que el perro disfrute haciendo algo junto a ellos. En ese contexto, hablar de obediencia (o desobediencia) es simplemente absurdo.

Uno de los errores más frecuentes es tratar de enseñar enseguida conductas de parada e inhibición de manera insistente, acosando al cachorro con palabras y correcciones durante los primeros meses. Si quieres que tu perro se motive por responder a tus señales y entrenar contigo lo primero que debes hacer es enseñarle el gusto por aprender.

En ese escenario sobran los sentados de 2 minutos, sobran las correcciones, y sobra el mal humor.

Si consigues que tu perro disfrute los primeros meses junto a ti, tendrás un perro deseando entrenar, siempre dispuesto a colaborar, el resto de su vida.

Curiosamente, tú también disfrutarás del proceso, si mantienes la calma y la flexibilidad que un buen entrenador requiere, frente a los errores especialmente.

Si deseas más información contacta y te  explicaremos lo fácil que es con unas sencillas instrucciones.

LuisInstr2